
Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro.
Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. Él comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios y se dijo a sí mismo:
- «Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito. »
Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una Voz que le decía: « ¡Oh tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado. »
Por la calle vió a una niña aterida y tiritando de frío dentro de su ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Se encolerizó y le dijo a Dios:
- «¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?»
Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, le respondió:
- «Ciertamente que he hecho. Te he hecho a ti.»

Cada nuevo día nos trae momentos de alegría y de tristeza, son distintos aspectos de nuestro aprendizaje diario, de nosotros depende como aprovecharlos.
Una sonrisa que nace en el corazón se transmite también en la mirada, y cuando hace contacto una especie de ternura y amor se expande hacia el receptor y viceversa... que como el sol, calienta, ilumina y se irradia...
Les deseo un día lleno de pequeños momentos felices junto con mi sonrisa y mi abrazo que nace del corazón.